“En su novela "1984", escrita en 1948, George Orwell imaginó una sociedad rigurosamente controlada, gobernada por un poder totalitario. Un mundo (...) donde la palabra es un instrumento de sumisión. El lenguaje oficial se denomina "newspeak" o "nuevohabla". Su principal objetivo es proveer una forma de comunicación que no requiera pensar y donde el significado etimológico se pierda (...) Se vale de contracciones y acrónimos para designar lugares y organismos, y enmascarar su verdadera función. A un campamento de trabajos forzados se lo denomina "joycamp" o "campoalegre", lo que hace que quien se refiera a él no se vea impulsado a reflexionar sobre su significado.”*
Eufemismos reales modernos como “fuego amigo”, “armas de destrucción masiva” y “combatiente enemigo” son algunas expresiones del resultado de las continúas guerras de las últimas 3 décadas que los voceros del gobierno estadounidense desparraman en los medios. El tiempo que aparenta ser objetivo, cuando es medido por reactores nucleares, es un arma para imponer el “aumento de la productividad” o la “extensión de la jornada laboral” porque “el tiempo es tirano”. Bajo la mirada de un burgués “la pereza” es un pobre que no quiere trabajar y “tiempo libre” es cuando él se retira a su casa de campo.
Existe otra vieja palabra que el capital quiere desterrar con nueva tecnología. “Piratería” es el acto de copiar ilegalmente música, video etc., ya sea a través de un soporte físico como un dvd o a través de la red. Productores de hardware y compañías de software estudian incorporar tecnología en toda nueva PC para detectar “software pirata” y así eliminar una palabra que es el resultado colateral de la existencia de la propiedad privada.
Sin embargo, “Piratería” debe ser un eufemismo que cualquier civilización moderna habrá transformado en un derecho universal; ese derecho hoy tienen nombre y se llama “Cultura Libre”. “Cultura libre” es el derecho a tener acceso a la cultura (que exista en algún soporte electrónico) sin consideraciones, modificarla a libre albredío y distribuirla sin cuidado.
No es necesario ser un contribuyente para participar de eventos culturales. Tampoco es necesario ganar un salario, o tener la suerte de ser amigo de una banda de rock o algún artista profesional, porque la cultura es innerente al hombre desde que existe el lenguaje, cualquier lenguaje. De hecho, es inimaginable pensar que los artistas del medioevo y anteriores civilizaciones reclamaran algún derecho sobre sus obras. “Piratería” será una palabra con corta vida que vivió un fragmento del orden social capitalista.
El movimiento Cultura Libre pretende que los artistas consagrados ganen su vida trabajando. Que cobren por los recitales y permitan difundir su música genuinamente incorporada a la cultura popular. Que los escritores consagrados publiquen sus libros electrónicos sin tapujos y se ganen la vida por su libro impreso o por conferencias varias. El movimiento Cultura Libre pretende que la cultura se libere de intermediarios porque la libertad, la expresión y el lenguaje son una misma cosa.
En 5 años o más, inmensas masas tendrán a su disposición celulares con tecnología mp3 y video online. Hoy importantes masas pobres de países africanos están bancarizados a través de su teléfono celular (cuestión que en Europa no se permite para evitar la quiebra bancaria). En la historia, la base tecnológica sembró el cultivo para la existencia del hombre feudal y el hombre burgués , y permitió que ellos se pensasen y declararan nuevos derechos que luego revoluciones impusieron.
Por qué esperar a la revolución para hacer declaraciones de derechos?
Cuál será la conciencia de un adolescente que entiende la cultura como un derecho innalienable o la conciencia de un adolescente que piratea porque puede, pero avala la expropiación del gran capital sobre su derechos a la Cultura Libre?
*Extracto de “El peculiar diccionario de Bush” por Mario Diament
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