Thursday, September 19, 2013

Oíd mortales, cadenas de bytes vigilan la sociedad civil

La presidenta Dilma Rousseff pretende ir más allá de un desafío diplomático al espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra su país: a partir de la revelación del espionaje sufrida por la empresa Petrobras, también ha anunciado la intención de enviar proyectos de leyes para combatir la acción de inteligencia de Estados Unidos. En nuestro país, el canciller Timerman hizo una denuncia similar. De acuerdo al ex funcionario de la CIA, Edward Snowden, el ciberespionaje norteamericano afecta a la totalidad de la política y la economía internacionales y al conjunto de los sujetos privados. La imagen del 'gran hermano', descripta por el escritor George Orwell, fue varias veces convocada por la prensa mundial. En diálogo con Caras y Caretas, el doctor en matemática y criptógrafo Hugo Scolnik, explicó, sin embargo, que es posible contrarrestar esta política invasiva, para proteger los intereses nacionales y de los ciudadanos.
Reunión entre el Presidente Obama, y los directores de Google, Facebook, Yahoo, Cisco, Twitter y Apple a mediados de febrero de 2012 para charlar sobre iniciativas de empleo, antes que se supiera el espionaje a civiles y empresas del mundo. Todas estas empresas han colaborado con el gobierno para el esionaje.

Skolnik señala que es necesario distinguir los métodos de criptografía de la que sirve al espionaje. La encriptación de un mensaje necesita una clave y un método matemático de cifrado. Desde la aparición de la criptografía para uso civil, Estados Unidos controló la encriptación mediante el establecimiento de longitud de claves pequeñas y de métodos conocidos con el fin de vulnerar los mensajes cifrados. Los mensajes  que se encuentran débilmente encriptados pueden ser descifrados con supercomputadoras de gran poder de cálculo, que sólo controlan los gobiernos. Un mensaje cifrado es inviolable cuando la longitud de la clave es larga y el método no conocido. La NSA desarrolló dos estrategias para espiar al mundo: promover la encriptación con métodos conocidos y frágiles y la limitación de la longitud de las claves a través de la presión política a empresas de tecnología en todo el mundo; y por otro lado, la instalación de programas espías, conocidos como puertas traseras, en procesadores y programas de software. Las puertas traseras permiten acceder a la información de las computadoras sin el consentimiento ni conocimiento del usuario. Quien controla la puerta puede espiar cuando el usuario ingresa su clave o antes que el mensaje se encripte. Este mecanismo hace innecesario que el espía controle el método de cifrado y/o la longitud de la clave.
Las primeras actividades comerciales de encriptación surgieron en la actividad bancaria de la mano de la empresa IBM, que durante la década del setenta dominaba el 99% del mercado mundial informático. La NSA fue la encargada de regular el cifrado de las transacciones bancarias. El desarrollo tecnológico en la década del noventa popularizó y divulgó la ciencia criptográfica entre empresas tecnológicas y usuarios de computadoras personales. Como contraofensiva a la práctica y divulgación civil de la criptografía, la NSA diseñó un procesador para ser instalado en dispositivos electrónicos de comunicaciones de producción norteamericana por ley. El procesador, conocido como Clipper, cifraba las comunicaciones y tenía una puerta trasera para que la agencia las interviniera. Aunque perdieron la batalla pública en el Congreso norteamericano (lo cual es un dato político de primera magnitud), la NSA, los servicios de inteligencia y el gobierno continuaron la política de espionaje electrónico a espaldas del público. La ley antiterrorista y los convenios de control de exportaciones fueron usados para presionar o acordar con las empresas la instalación de puertas traseras.
El departamento de comercio norteamericano liberó la longitud de las claves en el año 2000. Hugo Scolnik supone que el gobierno estadounidense, con la complicidad de empresas norteamericanas, ya había instalado puertas traseras en forma masiva. Los documentos publicados por Snowden señalan que empresas de software como Microsoft y de procesadores como AMD e Intel, instalaron puertas traseras en sus productos. Al mismo tiempo, empresas de servicios en la nube, como Google, Facebook, Yahoo y Hotmail, colaboraron con el gobierno norteamericano en la transferencia de información de sus clientes. Sin embargo, no todas las empresas norteamericanas accedieron. Labavit, una empresa norteamericana de correo electrónico encriptado, decidió poner fin a sus actividades antes que facilitar los correos de sus clientes. Su director advirtió que cualquier usuario que quisiera resguardar su privacidad no debería contratar los servicios y productos tecnológicos de Estados Unidos. Por esta razón, Edward Snowden utilizó, precisamente, a Lavabit para comunicarse con los periodistas de The Guardian. Es obvio que conocía, desde su trabajo en la Agencia, que Lavabit era inviolable.
“Las puertas traseras de los procesadores y los programas se pueden inhibir. Además, los programas se pueden reemplazar”, asegura Skolnik con conocimiento de causa. Pero aclara: “La decisión es política”, o sea que la capacidad de espionaje cibernético de Estados Unidos no es un asunto de monopolio científico sino de poder de extorsión. El matemático observó que los militares argentinos, las empresas brasileñas medianas de fabricación de hardware criptográfico o la empresa argentina de correos OCA con los e-telegramas usan y comercializan servicios seguros.
Según el criptógrafo Scolnik, la privacidad en Internet se podría garantizar, en el caso de Latinoamérica, con un plan regional para el resguardo de la privacidad ciudadana. La independencia tecnológica para la privacidad y comunicación de los habitantes de latinoamerica es posible y accesible económicamente. Hugo Scolnik propone la instalación de servidores en la región en reemplazo de los extranjeros, el cambio del protocolo de comunicación que se usa en Internet y un servicio de correo encriptado. Contra la ciberguerra, la Unasur y el ALBA pueden levantar una muralla segura para la ciberpaz para los ciudadanos latinoamericanos.

Drones: Licencia para espiar y matar

La industria de los aviones espía no tripulados revoluciona las técnicas militares, y promete hacer lo propio con la aviación civil
 
  Drones vigilaron por más de 150 días, durante las 24 horas un supuesto refugio Talibán en Pakistán. Gracias a los aviones no tripulados se averiguó que la fortaleza estaba habitada por dos parejas, una mujer y decenas de niños. Los agentes de la CIA suponían que habría un tercer ocupante, el marido de la mujer. Decenas de días después el hombre anónimo apareció en el jardín, siempre caminando bajo un parral, donde las cámaras de los drones eran inútiles. Las medidas de seguridad tomadas por el hombre anónimo hicieron suponer al estado mayor norteamericano que era algún líder de Al Qaeda. El presidente Barak Obama dictó la orden de captura, y tropas especiales asesinaron a Osama Bin Laden.
    La muerte de Osama es síntesis de cuatro décadas de transformación política y militar del estado norteamericano. Luego de la derrota de Vietnam y para continuar la guerra por otros medios, los sucesivos gobiernos eliminaron la conscripción, profesionalizaron y tecnificaron el ejército. El programa de los drones es la última palabra tecnológica para avanzar en este plan; como lo explicó recientemente el asesor John Brennan frente a congresistas “es legal, ético y proporcionado a la hora de salvar vidas estadounidenses (…) conforme con el objetivo de evitar víctimas civiles”. La especular tecnificación del ejército ha acompañado un espectacular endeudamiento que ha trasladado el problema político de la conscripción a la economía. El déficit fiscal y la crisis financiera han triturado nuevamente el sueño de la clase media norteamericana. La propuesta del equipo del Presidente es transferir a los mercados y las empresas privadas el desarrollo tecnológico. El equipo del presidente dió la orden para introducir drones en el espacio aéreo civil de Estados Unidos para el 2015 y en Europa lo planea para el 2016. También la Comisión Europea comparte la opinión de que los drones en el ámbito civil serán fuente de crecimiento y empleo en Europa. Hoy, Israel y Estados Unidos son los únicos países preparados para desarrollar la industria en el espacio aéreo internacional, como lo afirma el Ministerio de Defensa español en el documento “Los sistemas no tripulados”. En Argentina, El ex dirigente de APLA Manuel Gamboa desde el Consejo Profesional de la Ingeniería Aeronáutica y Espacial comentó que es cuestionable que la industria drone genere empleos al mediano plazo, pero que los sindicatos aeronáuticos no han tomado posición al respecto.
    Los drones tienen significativas ventajas sobre los aviones tripulados: son significativamente más livianos, tienen mayor autonomía, son eficientes en combustible y pueden ser dirigidos por operadores en tierra o por computadoras. Ya desde fines de la década del cuarenta los aviones militares norteamericanos podían despegar y aterrizar sin intervención del piloto. Ahora, la compañía de correo aéreo FedEx anunció el plan de integrar su flota con drones para los vuelos de cabotaje, apenas esté regulado el espacio aéreo; mientras que, la fuerza aérea norteamericana utilizará el drone Fire Scout para cargas en el frente en 2016. El desafío tecnológico del control aéreo consiste en la interacción entre pilotos y drones autónomos. Las fallas humanas, el potencial hacking a drones y la invasión en el cielo de aeronaves obligará a un control aéreo computarizado. Se prevé que para 2016 sólo en Estados Unidos comiencen a volar 30.000 drones.
    Las mayorías de las compras que se efectúan en USA son para las fuerzas policiales locales para la vigilancia, como una variante a la cámaras instaladas en las calles. En las principales cadenas televisivas, se está instalando un debate nacional sobre el correcto uso de los drones para que no  soslayen la privacidad de los ciudadanos. El uso militar de los drones, el lobby de las empresas y el naturaleza policial de Estados Unidos avivan el debate en medio del malestar por la crisis económica y el aumento del desempleo.
    En el plano regional, las Fuerzas Aéreas ven una oportunidad en reafirmar la soberanía en las fronteras terrestres y marítimas, y en el campo tecnológico. La fuerza aérea brasileña introdujo drones para el control de frontera, el control policial en las favelas y en el próximo mundial de fútbol. En Argentina, Nilda Garré anunció el proyecto SARA, Sistema Aéreo Robótico Argentino, con un presupuesto que rondaría los 68 millones de dólares. El proyecto SARA financia investigaciones y desarrollos con la IUA, Volartec, Nostromo, Aerodreams, INVAP, CITEDEF y otros. El actual director del IUA Gustavo Scarpin, quien participó del proyecto SARA, contó a Caras y Caretas que “(...) estamos diseñando el tercer prototipo de un turborreactor para drones. Hay sólo cinco o seis empresas en el mundo que fabrican turbinas. Son piezas muy complejas con un mercado pequeño. Prácticamente la totalidad de la turbina está realizada en Argentina. El parque autopartista de Córdoba en los últimos años se ha actualizado de manera tal que podemos producir las piezas con gran precisión. Además, contamos con importantes inversiones del Ministerio de Defensa que permiten formar equipos interdisciplinarios para encarar el trabajo”. Gustavo habló  sobre otros desarrollos argentinos: “(...) el Lipán M3 es un drone del ejército argentino que busca formar doctrina en el despliegue de las tropas”; sobre el estado del trabajo del ejército chileno comentó “construyen drones como el Lipán, pero con piezas traídas del exterior. Ninguno de sus modelos puede cubrir el territorio chileno”. Empresas y Universidades chilenas hacen inversiones en instituciones Argentinas para compensar su atraso.
    Una potencial industria drone Argentina es tomada en cuenta por Norteamérica. El ejército norteamericano compró drones a la empresa argentina Nostrodomo para analizar el estadio de sus desarrollos,  y capitales norteamericanos se asociaron a la empresa Aerodreams recientemente. En el campo de la investigación, el doctor en robótica Pablo de Cristóforis explicó: “... comprar drones de pocos cientos de dólares en el extranjero para reprogramar en nuestros laboratorios está prohibido” y  el ingeniero Scarpin explicó que “(...) existen reglamentaciones internacionales que para ciertos materiales que pudiesen usarse con fines militares no son factibles de exportación sin antes hacer una declaración de para qué se lo quiere y quién lo va a utilizar. Luego las autoridades deciden si se exporta o no. Esto es así para EEUU y todos los países que han firmado convenios de control de exportación, nuestro país incluido (…). Nuestro país firmó 7 (...) es decir, toda exportación de estos elementos está muy controlada. Las grandes potencias utilizan también estos convenios para evitar que países como el nuestro puedan desarrollar nuevas tecnologías”.
    Una conocida historieta narra a peatones cuando miran al cielo que exclaman “¡es un pájaro, es un avión, es Superman!”, mientras los niños de Medio Oriente al grito de es “¡es un drone!” escapan para protegerse de los disparos – miles de civiles muertos entre ellos niños se cuentan entre las víctimas de los ataques de Estados unidos. Los niños de occidente también dirán “¡es un drone!” en los próximos años, y el sentido que le asignen será el producto del debate civil sobre privacidad e intimidad, que todavía apenas se ha iniciado en el mundo.