Friday, November 18, 2016

El destino del dolar y el país

Macri se desespera en hablar con el nuevo presidente electo de Estados Unidos, mientras cae en simultáneo el dólar. Consigue la entrevista, pero el dólar no se anoticia. La política económica del gobierno está en juego. La Argentina se endeudó en 40 mil millones de dólares para cubrir el déficit con bonos con tasas del 9% al 5%. Los bonistas que compraron la deuda, hacían la siguiente operación. Se endeudaban arriba del 2% con el Tesoro Norteamericano, y compraban bonos en Argentina. Ellos hacían la diferencia. El equipo económico de Macri esperaba que la tasa norteamericana iría aumentando paulatinamente, e iba a poder refinanciar la deuda que emitió este año, los años próximos.
Trump ganó las elecciones denunciando el tratado de libre comercio del Nafta, la inmigración, prometiendo el proteccionismo y los mercados financieros dudan que la tasa aumente gradualmente. Si la tasa aumentase a un mayor ritmo que el esperado, la Argentina entraría en default y quienes compraron bonos habrían perdido el negocio propuesto por el equipo de Macri. Pánico en la city. Luego de ingresar cuantiosos dólares, una “mariposa” o, mejor dicho un halcón, rompió la brújula de la previsibilidad. Empezó la fuga de capitales.
Trump en estos últimos días intenta formar un equipo más ajustado a las expectativas del mercado. Nombró a James Dimon, un hombre del JP Morgan (como todo el equipo de Macri), en el Tesoro, y nombró Reince Priebus, presidente de la Comisión Nacional Demócrata, como jefe de Gabinete. Pero también es ambiguo. Su jefe de estrategia y consejero principal es un fascista del Movimiento de la Alternativa de Derecha o “Alt+right”.
Las promesas de Trump también están en el lodo de las ambigüedades: prometió mejores condiciones para los trabajadores, pero está contra el salario mínimo. Promete planes de infraestructura, pero baja el impuesto a las ganancias, que en Estados Unidos sólo pagan los ricos, del 35% al 18%. Tampoco es coherente el plan antiinmigración, si quiere realizar infraestructura ¿Quienes hicieron el Empire State Building y las Torres Gemelas? Macri mira el tiempo económico esperando que los vientos cambien.
Detrás de las ambigüedades de Trump, se esconde un factor determinante: La apuesta de los Halcones de incrementar la guerra comercial con China. Esta es la brújula que se rompió en la economía norteamericana. Cambiar el rumbo de un enorme barco económico, es arto complejo. Obama declaró a principios de su mandato: “El futuro de norteamérica está en el Extremo Oriente”, pero terminó su mandato en medio de guerras en Medio Oriente. Los Republicanos están dispuestos a reforzar el mandato de Obama, pero por otros medios. Trump se declaró contra el Plan del Nafta, porque solapadamente los chinos y los Japoneses ingresan sus productos por México. El primer mandatario hace buenas migas con Putin con la esperanza de separar a Rusia de China. La promesa de recuperar los trabajos que se fueron a países extranjeros, como la siderurgia y la industria automotriz, es la moneda de cambio en caso de que los Chinos no accedan a los acuerdos comerciales norteamericanos. No es en interés de los trabajadores de su país.

Los capitales financieros en la bolsa de China representan sólo el 2% de las transacciones y en Estados Unidos los capitales extranjeros operan por el 30%. China ha ido accediendo a las demandas norteamericanas, porque en definitiva es un gobierno capitalista, pero a su propio ritmo. Estados Unidos, en cambio, se le está acabando el tiempo, en medio de la mayor crisis económica de la historia mundial. Macri mira desde lejos el futuro improbable de su plan económico.

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