Los apagones de luz durante el verano por la crisis energética dieron paso a los apagones culturales por el aumento de las facturas de energía. Cultura Unida, una organización que nuclea a asociaciones de salas, clubes de barrio, milongas y centro de jubilados, lanzaron la consigna “Apagón Cultural” frente a los aumentos desmedidos de luz, agua y gas, con el fin de dar a conocer la crisis económica por la que están pasando. Las salas de teatro realizaron un minuto de apagón con un audio que explicaba a los espectadores la situación económica crítica que vive el teatro independiente, el último sábado. Cultura Unida pidió a la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, un fondo de emergencia hasta que el Gobierno Nacional implemente una tarifa cultural o social para salvar del cierre a estas organizaciones.
“Los aumentos de luz llegan a ser un doble alquiler para las salas independientes”, declaró Liliana Weinver, la presidenta de la asociación de salas Artei que nuclea a 90 salas en la ciudad de Buenos Aires. Weinver enfatizó que las obras de teatro independiente se realizan con el trabajo y esfuerzo de los actores, directores y puestitas, organizados en cooperativas culturales. Según, Julieta Alonso, secretaría de Artei, el 100% de las salas agrupadas en la asociación corre riesgo de cierre si el gobierno no implementa una política cultural para el teatro independiente. Estas salas tienen de 30 a 60 localidades y son contadas las que tienen hasta 250 butacas. El tamaño de las salas no permite bajo ningún aspecto desarrollar una actividad con fines de lucro. Por otro lado, la movida teatral de Buenos Aires equipara a ciudades europeas como Berlín y Paris, gracias al desarrollo del teatro independiente. Estas obras son parte del lustre y reconocimiento mundial de Buenos Aires como ciudad cultural.
El incremento exponencial de las tarifas tampoco pueden ser trasladados a las entradas, porque el público del teatro under no podría pagarlas. El precio de las entradas para estos teatros oscila entre los 130, 150 y 180 pesos, y muchas ventas incluyen promociones de dos por uno. El traslado del costo a las entradas significaría un aumento del por lo menos 100% del valor de la entrada. Un cifra similar por la que se paga por una entrada del teatro comercial, que cuenta con grandes elencos y publicidad para atraer público con poder adquisitivo. En cambio, el público del teatro independiente se quedaría sin actividades culturales, en su mayoría trabajadores, porque los aumentos de sus salarios no acompañan la inflación. Es por lo tanto, un golpe para la cultura de la ciudad y un doble golpe para el trabajador, que lucha por subsistir y se lo expulsa del ámbito cultural. Macri fue explícito con esta clase social: “Si tienen frío en casa, usen un sweater”.
Algunos números. El Teatro del Pueblo, el primer teatro independiente de la Argentina, pasó de pagar una factura de luz de 1800 a pagar 7800 pesos, un aumento del 433%; el teatro la Carpintería pasó de 1200 pesos de luz a 8000, o un diabólico aumento de 666%. “Todavía el impacto del aumento de luz no llegó al teatro, porque en febrero hay poca actividad, pero si la próxima factura aumentara un 700%, deberíamos cerrar”, declaró Martín Ortiz socio del Teatro Crisol. Este teatro cuenta con Proteatro que otorga hasta un 50% de subsidio en el mantenimiento de la sala por parte del Gobierno de la Ciudad. Otros teatros, cuentan con subsidios del Instituto Nacional del Teatro. La ciudad de Buenos Aires paga con regularidad los subsidios y los salas tienen expectativas que el Gobierno de la Ciudad acompañe sus reclamos. Hasta ahora, las diferencias con el Gobierno de la Ciudad habían sido por el maltrato que los inspectores ejercen sobre estos teatros, muchas veces cierres arbitrarios.
Los propietarios de teatros comerciales acompañan las iniciativas del teatro independiente, aunque no se sumaron al Apagón Cultural. Ellos tienen su propia Cámara Empresarial, la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y su realidad es diferente. Pero también similar, porque sufren la crisis económica como la mayoría de las Pyme de la Argentina.
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