Sunday, November 8, 2015

Película dos días y una noche: La clase obrera tiene quien la defienda



    ¿Bono o el despido de un compañero de trabajo? Esta es la pregunta que les deja el supervisor a 16 trabajadores de la industria de los paneles solares en Francia. Sus compañeros de trabajo votaron por el bono. El premio es muy necesario ya que pagan un año de luz y gas, ayudan a la carrera de estudio de sus hijos, pueden arreglar la casa. El escritor Baudelaire lo decía de sus personajes: todos tienen sus razones. Pero, Julieta, una compañera de trabajo, denuncia que el supervisor presionó a los trabajadores para que votaran contra Sandra. Y la votación volverá a realizarse. Gracias al consejo de su amiga y su marido Manu, Sandra irá a casa por casa para que el lunes cambien su voto.
      Mil euros separan la solidaridad del individualismo. Mientras, la psiquis y la explotación social resuenan en la cabeza de esta trabajadora y madre de dos hijos: trabajo o depresión. La voz de los explotadores acusa: “ya no estás en condiciones”, “la industria china hace peligrar los puestos de trabajos franceses”. En contra, la voz cariñosa de Manu que pelea para mantener a flote a su familia: “vos estás mejor, inclusive quizás mejor que antes”, “levantate de la cama y vamos a tocar las puertas”, “Julieta quiere hablar con vos sobre el trabajo, levantate”, “aunque no estemos en nuestro mejor momento, sé que vamos a encontrar la manera de estar juntos”, “¿Cuántas pastillas tomaste hoy?”. El gran ausente es el sindicato.
       En esta micro política por la lucha por la existencia, los hermanos Dardenne elaboraron un guión de hierro. La patronal elabora una acusación en secreto y la presenta frente a un jurado parcial, sus compañeros, que deben defender su medio de vida. Manu y Julieta elaboran la defensa en sentido inverso: el juicio debe ser público y personal, se debe carear a cada uno de los compañeros. Pero Sandra es el centro de esta narración, ella debe humillarse pidiendo que renuncien al bono, ella sufrió la depresión, y es ella que debe carear a cada uno de ellos. La intensidad de la narración es lograda por un diálogo justo, que siempre amenaza en terminar en tragedia. Estos simples ingredientes levan una historia intensa que a través del diálogo socrático entre compañeros, amigos, la familia, y el amor de su marido alcanza la universalidad. Una historia mínima y universal. Un argumento que se multiplica como hongo con diferencias y similitudes en la vida de millones de trabajadores ¿Acaso los trabajadores de la competencia china no habrán tenido ya una Sandra de ojos rasgados, o no van a tenerla en breve? También, entre gobernantes y explotados ¿Acaso Alex Tsipras no extorsionó con el gobierno Alemán a los trabajadores griegos? Esta película es cause y gravedad de la cultura contemporánea por su universalidad. Sandra a contramano de la expectativa de la patronal de embrutecer a los trabajadores, tiene como única tabla de salvación su humanidad, y le tenderá la mano a un trabajador y compañero precario negro y musulmán.





No comments:

Post a Comment