Argentina es el primer país del mundo en instalar una base permanente en el Polo Sur. El 22 de febrero la Base Orcadas cumplirá 110 años. Por ello, Naciones Unidas designó a Buenos Aires sede de la Secretaría del Tratado Antártico.
Se cumplen 110 años de presencia de la Nación en la Antártida. La Argentina es el país con mayor permanencia continua en el continente blanco, el primero en publicar la secuencia de una bacteria antártica -nombrada por nuestro científicos Bizionia argentinesis -, el tercero en realizar experimentos aeroespaciales luego de Estados Unidos, y la ex Unión Soviética (URSS), el primero en organizar un concierto de rock and roll (el de Metallica en la Antártida Argentina), el que ha recolectado en forma permanente información meteorológica para la compresión del clima argenitno, del mundo y el cambio climático.
La Argentina lidera el trabajo científico y de conservación del continente blanco, región de fenómenos únicos en el mundo, como resultado de una política consecuente que llega hasta nuestros días. El director nacional del Antártico Mariano Memolli, explicó a Caras y Caretas la política del país para el sector antártico argentino y su historia.
Nuestro soberanía en la Antártida comenzó con un decreto firmado por el presidente Julio Argentino Roca para la compra de una base establecido por el científico escocés William Speirs Bruce, con conformidad del gobierno británico. Finalmente, la Base Meteorológica Orcadas fue establecida el 22 de febrero de ese año y fue puesta en jurisdicción del Ministerio de Agricultura de la Nación. Se quería estudiar su clima y su relación con la Patagonia y el sur de la pampa húmeda. La política de soberanía en la Antártida consistió en hablar y divulgar las actividades nacionales al resto del mundo. En esta dirección, se instalaron una oficina de correo y un telégrafo.
La pesca en el continente fue la actividad productiva por excelencia. La Compañía Argentina de Pësca fue fundada siete días después de la Base Orcadas por el explorador y ballenero noruego Carl Anton Larsen. La empresa operó en la zona de las islas Sandwich del Sur con licencia de pesca británica y su principal actividad fue la caza de ballenas y focas. Hasta aquel entonces, el aceite de ballena era tan raro como o”la leche de las reinas”, según un personaje de la novela Moby Dick.
Esta empresa llegó a participar del 80 por ciento de la pesca de ballenas en el mundo. En aquella época, ese aceite era utilizado como combustible para la industria y para la iluminación, porque tiene la propiedad de ser inodoro cuando se lo quema. Luego fue reemplazado por el querosén. Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, numerosos barcos balleneros proveían de aceite de ballena y carne a Alemania y los conflictos entre naciones beligerantes desarrollaron intereses y pretensiones territoriales en la Antártida.
Durante 40 años, la Base Orcadas registro en solitario la meteorología del continente y sus mares, hasta que Gran Bretaña aprovechó la Segunda Guerra Mundial para lanzar en 1941, la Operación Tabarín. Se apropió de distintas islas para establecer bases. En 1941 retiró la bandera argentina de la isla Decepción
Durante su precidencia, Juan Domingo Perón pidió a la Comisión de la Antártida un estudio minucioso para establecer un plan estratégico nacional soberano en un continente con conflictos en aumento. Esa investigación se publicó en 1948 en el libro llamado La soberanía argentina en la Antártida, con prólogo del general. Durante el segundo gobierno de Perón y a partir de ese estudio, ,se realizaron expediciones regulares, se instalaron otras ocho bases y se estableció por decreto la extensión del sector antártico argentino moderno,. Parpte de esta estrategia era consolidar el conocimiento científico en la Antártida y habitar y relevar el territorio argentino. La expedición del verano de 1955/56 un destacamento en las islas Sandwich del Sur y la fundación del pueblo Esperanza, donde se trasladaron las primeras familias para habitarlo. Durante la dictadura autodenominada “Revolución Libertadora” se persiguió a los civiles y militares peronistas que desarrollaron las actividades antárticas, lo que degrado la calidad del Instituto Geográfico Argentino, aseguró Mémolli.
La Guerra fría navegó hasta el continente blanco por la carencia de fronteras claras y la división del mundo entre el bloque occidental y oriental. El peligro de iniciar un nuevo frente del conflicto internacional en un continente inexplorado era alto.
La firma del Tratado Antártico, de carácter pacífico y actualmente en vigor, se impulsó tras la conmemoración del Año Polar ´pArtico (1957), evento que se realiza cada 50 años com el fin de aunar esfuerzos internacionales para la investigación científica en los polos. Aquel año decena de países, incluida la es URSS y EEUU, se instalaron bases para actividades científicas pero, finalizada la conmemoración, los países rivales negaron retirarse. Por lo que eE U, convocó una conferencia diplomática en Washington que fue el puntapié para el nacimiento del tratado Antártico (TA).
“La virtud del TA es que congela los reclamos territoriales de las partes y los protege para ser debatidos a futuro. La estrategia bifocal de congelamiento y protección fue una buena aproximación a la problemática antártica, por la realidad geopolítica de la época”, dijo al ser consultado el secretario ejecutivo del TA, Manfred Reinke, en Buenos Aires.
El TA es un sistema de tratados que promueve la actividad científica y la paz. Cuenta con 2 países consultivos con derecho a veto y 22 países adheridos . Aunque el mecanismo de decisión es consensuado y por lo tanto lento, “el entusiasmo de las partes por mejorar las condiciones de trabajo en la Antártida ha hecho que el Tratado siempre evolucione y no retroceda, desde mi participación en 1997”, destacó el subsecretario ejecutivo Jose Maria Acero. Ninguna actividad humana puede modificar o dañar el medio ambiente. La actividad minera fue anulada con la firma del protocolo de Madrid en los 90- Cualquier actividad en la Antártida tiene un protocolo de acción y un informe que debe ser elevado a todos los países firmantes, y los miembros consultivos pueden inspeccionar cualquier base en cualquier momento.
La divulgación del trabajo científico y cultural argentino es otra manifestación más de la ocupación continuada del sector antártico argentino iniciada por Roca y perfeccionada por Perón, agregó Memolli. Es esta línea, el DNA tiene planes para alumnos terciarios y destacados y de condición humilde y becas para artistas argentinos. La Antártida, “el aire acondicionado” del clima mundial, debe ser enseñada y conocida para su preservación.